La experiencia suele ser uno de los criterios más valorados en los procesos de selección. Es comprensible: una trayectoria sólida permite inferir conocimientos, habilidades y exposición previa a situaciones similares a las que exige un cargo. Sin embargo, la experiencia por sí sola no garantiza que una persona logre adaptarse con éxito a un nuevo entorno laboral. Haber desempeñado una función con excelentes resultados en una organización no asegura que esos mismos resultados se reproduzcan en otra realidad cultural.
Muchas contrataciones fracasan a pesar de que el candidato posee las competencias necesarias para desempeñar el cargo. La causa no siempre es técnica. En numerosos casos existe una incompatibilidad entre la forma en que la persona necesita trabajar y la forma en que la organización opera. Aspectos como el nivel de autonomía, el estilo de liderazgo, la estabilidad del entorno, las oportunidades de crecimiento o la forma de abordar los desafíos pueden influir significativamente en la experiencia de adaptación y desempeño.

La investigación sobre Person–Organization Fit ha demostrado que la compatibilidad entre las preferencias de las personas y las características del entorno organizacional se relaciona con múltiples resultados laborales. Un metaanálisis que integró 172 estudios encontró relaciones consistentes entre el nivel de compatibilidad y variables como desempeño, permanencia, satisfacción laboral y compromiso organizacional.
Asimismo, investigaciones han mostrado que las discrepancias entre la cultura que una persona desea encontrar y la cultura que percibe en su organización pueden afectar tanto el desempeño individual como los comportamientos de colaboración y contribución hacia otros miembros del equipo. En otras palabras, la distancia entre las expectativas de una persona y la realidad cultural que experimenta no sólo influye en su satisfacción, sino también en la forma en que trabaja y se relaciona dentro de la organización.
Por esta razón, una contratación exitosa requiere mirar más allá del currículum. La experiencia permite comprender lo que una persona ha hecho; la adaptación depende de comprender dónde tendrá mayores probabilidades de desarrollarse y rendir al máximo de sus capacidades. En Aligna creemos que evaluar únicamente la trayectoria profesional ofrece una visión incompleta del potencial de una contratación. Cuando existe coherencia entre lo que una persona busca profesionalmente y lo que el cargo realmente ofrece, aumentan las probabilidades de una integración exitosa y de una relación laboral sostenible en el tiempo.
Kristof-Brown, A. L., Zimmerman, R. D., & Johnson, E. C. (2005). Consequences of Individuals’ Fit at Work: A Meta-Analysis of Person–Job, Person–Organization, Person–Group, and Person–Supervisor Fit. Personnel Psychology, 58(2), 281–342.

